Laserterapia. Tratamientos con láser

laserterapiaLa Terapia Láser de Alta Potencia penetra en profundidad en los tejidos, acelerando la regeneración celular mediante el aumento de energía disponible por estas.

Así, las células asimilan nutrientes liberando los productos de desecho del interior a un mayor ritmo. Las células de tendones, ligamentos y músculos son reparadas más rápidamente con el consiguiente mejoramiento del paciente.

Un corto tiempo de tratamiento gracias a la elevada potencia y la facilidad de aplicación, hacen de la terapia láser una herramienta ideal para el tratamiento de patologías, buscando desde la bioestimulación de los tejidos dañados a proporcionar un alivio inmediato del dolor.

Las aplicaciones son múltiple, destacando la fisioterapia, tratamiento del dolo y regeneración tisular (cicatrización).

FISIOTERAPIA/TRATAMIENTO DEL DOLOR

La laserterapia es una modalidad de tratamiento no invasivo, seguro y efectivo donde la luz se emplea con el fin de aliviar el dolor, reducir la inflamación, y estimular la cicatrización de heridas y curación de tejidos blandos.
El láser actúa convirtiendo la luz en energía fotoquímica, dando lugar a un correcto funcionamiento celular que lleva a la desaparición de los síntomas de dolor.

El efecto biológico primario del láser viene de la estimulación de los mecanismos de transporte celular en la mitocondria, membranas celulares y del tejido epitelial. Esta acción causa la liberación de químicos vasodilatadores, la estimulación de la síntesis de DNA y RNA, el aumento de la producción de enzimas, así como un incremento de la actividad del super óxido dismutasa, normalización del pH del tejido, y un aumento de la producción de ATP.
El aumento de la vasodilatación (riego sanguíneo) y la mejora de la microcirculación aumenta el aporte de nutrientes celulares, acelerando la regeneración tisular, por lo tanto una curación mucho más rápida y una reducción de la inflamación.
El láser se coloca en contacto con la piel de manera que la energía pueda penetrar el tejido, donde interactúa con una serie de moléculas dando lugar a la restauración del funcionamiento normal de la función celular. Este efecto también estimula el proceso natural de curación del cuerpo. En resumen, la energía de la luz se convierte en energía bioquímica.

Efecto Anti-inflamatorio:

La terapia láser tiene un efecto anti-edémico ya que provocando vasodilatación, pero también al activar el sistema de drenaje linfático (drenando la zona dolorida).

Efecto Antiálgico:

Gracias a este efecto anti-inflamatorio, se reduce el edema y por lo tanto se reduce el dolor.

Como hemos dicho anteriormente, la laserterapia estimula la vasodilatación y el drenaje linfático, lo que aumenta la reabsorción de los productos causantes del dolor. El láser regula el bombeo de sodio-potasio (este bombeo mantiene el potencial a través de la membrana de la célula nerviosa, llevando al bloqueo de la transmisión de la señal del dolor).

Regeneración tisular:

El proceso de cicatrización de tejido dañado puede hacerse por regeneración, por cicatrización o por una combinación de ambas. La regeneración es una reparación que asegura la vuelta al estado anterior de la lesión, con las mismas propiedades fisiológicas y biomecánicas. La cicatrización en cambio da lugar a un tejido conjuntivo que pierde parte de las propiedades estructurales y funcionales. Esto sucede con mayor frecuencia en tejidos con poca oxigenación y vascularización como los tendones.

 

CICATRIZACIÓN DE HERIDAS

terapia-laserLa aplicación de laserterapia para favorecer el proceso de cicatrización de heridas es una técnica que se viene realizando desde hace más de 30 años. Son muy numerosos los estudios clínicos que han demostrado la eficacia de su utilización en los procesos de cicatrización. La luz láser ha demostrado su efectividad en la mejora de la curación de heridas abiertas, en la reducción del dolor y en la disminución del riesgo de infección. La laserterapia es empleada en el tratamiento de úlceras de pie diabético, úlceras por presión, quemaduras así como en heridas infectadas, traumáticas y post-quirúrgicas, que no cicatrizan correctamente.

El láser actúa mediante un efecto fotoquímico y no por efecto térmico, al ser absorbidos los fotones de la luz láser en la mitocondria de las células. La absorción de dicha energía fotónica da lugar a la estimulación del metabolismo celular.
Entre los efectos más significativos cabe destacar la capacidad del láser de elevar la disponibilidad de ATP mitocondrial, aumentar la mitosis celular y la síntesis proteica y estimular la capacidad de cicatrización del tejido conjuntivo.
La unión del efecto a nivel circulatorio con el efecto potenciador de la producción de energía disponible en la célula se traduce en una aceleración del tiempo de cicatrización y una mejora de la calidad del tejido de reparación.
Aceleración del proceso de cicatrización:

La luz láser estimula la producción de fibroblastos (los fibroblastos son los bloques que forman el colágeno, predominante en la curación de heridas) del tejido dañado. El colágeno es la proteína esencial requerida para reemplazar el tejido viejo y curar heridas en los tejidos. Como resultado, la laserterapia es efectiva en heridas abiertas y quemaduras.

Reducción de la formación de tejido fibroso:

La laserterapia reduce la formación de tejido cicatrizal originado por daños en los tejidos por cortes, quemaduras o cirugías, y que en numerosos casos acaba siendo una fuente de dolor crónico.

Mejora de la actividad vascular:

La luz láser incrementa significativamente la formación de nuevos capilares en el tejido dañado, acelerando el proceso de curación y reduciendo la formación de tejido fibroso. Otros efectos positivos son la angiogénesis y vasodilatación. Un mayor riego sanguíneo equivale a una curación más rápida y a un menor dolor.

Aumento de la actividad metabólica:

La laserterapia aumenta la producción de enzimas, el aporte de oxígeno y la carga de energía celular. Las células dañadas pueden regenerarse con mayor rapidez.