¿Por qué no hay que amputar las uñas a los gatos?

¿Por qué no hay que amputar las uñas a los gatos?

¿Por qué no hay que amputar las uñas a los gatos?

Las garras de los gatos son una de las señas más identificativas de los felinos. Sus garras retractiles le proporcionan unas cualidades únicas; cazar, trepar, jugar y marcar territorio.
Esta seña de identidad tan importante para los gatos debe estar siempre a punto y para ello, como en cualquier elemento, deben someterse a un mantenimiento y entrenamiento en ocasiones incompatible con el mobiliario de la casa.
Los propietarios de la mascota no ven con buenos ojos el marcaje de terreno en sus muebles, incluso algún arañazo en la piel del dueño del gato, por lo que se opta por la desungulación o extirpación quirúrgica de las garras.
Desungulación de gatos: ¿en qué consiste?
La desungulación, oniquectomía o extirpación quirúrgica de las uñas del gato consiste en la amputación de la primera falange de sus garras.
Quirúrgicamente existen dos técnicas principales que veterinarios han venido realizando en clínicas veterinarias; mediante bisturí amputando o una tenaza para eliminar la garra. En ocasiones se han utilizado también laser para eliminar la garra. El láser tiene la ventaja de cauterizar por lo que puede resultar menos traumático.
Existe una técnica, llamada tendectomia, que consiste en seccionar los tendones en la parte inferior de la pata, anulando el movimiento de sacar las garras que poseen los felinos, quedando las uñas retraídas.

Consecuencias para la salud de un gato desungulado

La extirpación quirúrgica de las garras de un gato, es una operación con anestesia, por lo que estamos sometiendo al animal a un proceso quirúrgico con los riesgos que eso conlleva.
La cirugía consiste en amputar la última falange de cada garra, extrapolándolo al ser humano seria como cortar cada dedo del pie y de la mano a la altura del último nudillo. Y esto tiene las siguientes consecuencias:

  • • El post operatorio el dolor es muy intenso y hay hemorragias.
    • Es una cirugía que implica muchos riesgos de infección durante el post operatorio.
    • Posibles complicaciones futuras: recrecimiento de la uña, fístulas, neuropraxia o parálisis radial, dehiscencia, necrosis tisular.
    • El gato puede desarrollar una cojera permanente.
    • Un gato con las garras amputadas suele desarrollar problemas de comportamiento, como ansiedad y agresividad.
    • Andar con importantes heridas es muy doloroso durante meses e incluso algunos gatos sufren ese dolor de una manera crónica.
    • Un gato desungulado puede no andar correctamente.
    • Un gato desungulado no puede rascarse, fundamental para un gato.
    • No puede jugar o sujetar cosas.
    • No puede trepar.
    • No puede marcar su territorio.
    • Un gato sin uñas carece de sus herramientas naturales para defenderse de sus depredadores.
    • Posible dolor fantasma. Es el dolor que se siente en los miembros amputados.

Afortunadamente, la mayoría de los veterinarios está en contra de esta práctica quirúrgica la oniquectomía felina, no realizándola en sus clínicas veterinarias. Entre otras cosas, en muchos países esta cirugía está prohibida. En nuestro país, la extirpación quirúrgica de las garras de los gatos está prohibida en Cataluña y en la Comunidad de Madrid.

Opciones

Existen maneras para evitar que el gato arañe. Ver nuestro artículo de cómo evitar que nuestro gato arañe los muebles.
Un gato sin garras, no es un gato, un gato sin uñas no tiene las cualidades reales de un gato, un gato sometido a desungulación u oniquectomía es vejar, mutilar a un pobre animal. ¿Realmente quieres un gato? Existen otras mascotas sin uñas también muy amorosos, es otra opción.

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